-"Vuela, oh Pontífice, al templo,
Y de dones colma el ara;
Que los chasquis hoy anuncian
Infortunios y desgracias.
Hombres potentes y blancos,
De crecida, espesa barba,
Mi real dominio invaden,
Por estrago y muerte avanzan.
Al Sol fecundo y eterno
Sacrifica un negro llama:
Adivina lo futuro
En las sangrientas entrañas...@
Al Supremo Sacerdote
Dijo a solas Atahualpa,
Con el terror en el pecho,
Sin la color en la cara.
Eleva el Cuzco su templo;
Deslumbra allí las miradas
Gigantesco Sol de oro
Taraceado de esmeraldas;
Allí, del Sol no distante,
En pacífica morada,
Benignos rayos refleja
Hermosa Luna de plata;
Allí, cual seres con vida,
Los ya difuntos monarcas,
Con las regias vestiduras,
En sillas de oro descansan...
Pisa el templo el Sacerdote,
Y absorto queda y sin habla:
Ve dos lágrimas de sangre
En la faz de Huayna-Cápac.